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martes, 25 de junio de 2013

REFLEXION 8



     
   Buenas noches. Vuelvo a encontrarme con vosotros, una vez más, para sacar de mi interior unas palabras y continuar enfrentándome a este mal del alma, llamada Agorafobia.

         Hoy de nuevo me encuentro con las paradojas que en todos estos relatos vienen a ser denominador común. Paradoja, porque os escribo con el ánimo cambiado, de momento, más positivo y alegre. Por otra parte, temo que dicho ánimo sea la resultante de otra de sus trampas. Como os dije en ocasiones pasadas, esta mala compañía, viene de la mano de la Ansiedad más exacerbada junto con algo que llaman depresión, pero que yo denomino “tristeza absoluta del alma”. Y ahí mi temor y sentimientos encontrados… alegre por diversos motivos, animoso por ciertos acontecimientos, que aunque no magnánimos, para mi sí lo son con suma importancia… Pero claro, si nos vamos al apartado médico, que no hay que dejarlo de lado, un signo frecuente, notorio y característico de la depresión es pasar de estados tristes a euforias, en intervalos escasos de tiempo! Y para colmo, hace unas semanas, en la consulta de la profesional, me entero que mis cambios de genio, carácter, era signo claro de este mal que entristece el ánima! Así que cualquiera se fía… más si cabe con mi archienemiga Ágora, que cual Doctor Moriarti está siempre acechante, en las sombras, esperando su oportunidad para darme su estocada, ciega ella misma, de que no elegí ni quise ser su señor Sherlock Holmes! Pero poco le importa… el daño es su fin más preciado, y no tengo ningún elemental querido Watson para evitar sus cuchilladas! Pero en fin, si los hermanos Grimm hubieran sabido de ella…. ya tendría su gran reina malvada de cuento, con la excepción que Blancanieves seguiría encerrada en su ataúd de cristal y sin querer salir para ver ningún príncipe que la bese… Cuán distinto sería el final!

         ¿Que deciros hoy? Pues hoy no me apetece, dejadme por un día esa libertad, de poner en sobre aviso lo que esta maligna puede hacer… Hoy quiero que ese ánimo con el que comienzo, no se torne en pesadumbre. Ya habrá más momentos para hablar de ella con sapos y culebras.

         Muchos sabéis de mi pasión por la fotografía… los que lo conozcáis ahora, ya os digo que para mi además de Arte, expresión, transmisión, está hasta siéndome útil contra esta enfermedad. Porque esa pasión por veces me obliga a salir a tomar una instantánea, aunque sea al parque de al lado, pero ya es algo, y de otra forma no haría. Sin proponérmelo explícitamente, está siendo terapia, y me mantiene la mente ocupada, parando viejos fantasmas que desean de nuevo colarse por alguna de mis grietas.

         Pues bien, repasando mi fototeca particular, me paré en una instantánea, la cual tengo especial aprecio (os la pondré a continuación) por lo que representa en tanto en cuanto que me rememora un viaje muy especial que hice con mi pareja… deseoso de poder mostrarle algo bello que desconocía pero que yo, habiéndolo visitado en varias ocasiones, sabría que se dejaría atrapar por su magia y belleza… y así fue, nos atrapó!



         Al margen de esta reminiscencia preciosa, voy a la fotografía en cuestión. La vi días atrás. En uno de esos muchos en los que mi rutina carcelaria jugaba con mis ánimos tirándolos por los suelos. Y me detuve en la imagen…. y sólo veía desesperanza… el blanco y negro que daba profundidad, a mi me remitía a tristeza. La persona que anda (mi chico) me hacían sentir la más pesada de las soledades. El camino empedrado era una metáfora viviente de mi sufriente vida, cual devoto sufre el dolor por ir de rodillas por caminos semejantes para llegar a la ermita de rigor, y ofrecerse para pedir alguna bienaventuranza…. Con la salvedad que ni voy a ninguna ermita, que no es devoción, si no imposición cruel y manifiesta… y que sobre todo no espero buenaventura alguna al final del mismo. Los árboles, ennegrecidos por la propia característica de la foto, me inspiraban muerte y desasosiego, terreno infértil cubierto de cenizas imposible de reutilizar nunca más… y ese terreno lo sentía como mi interior, yermo, apagado y con el peor de los vacíos!

         Y el final del camino, que como veis, es blanco, sin profundidad de campo, sin saber lo que hay al otro lado, esa luz brillosa…. dejó de ser para mi brillante, para tornarse en inquietante, perturbadora, asustadiza, paralizante… ¿para qué caminar? Estaba convencido que atravesarla sería encontrarme con la Nada. Y una cosa es sentirla hiriente, como para encima quedar sumergido cual océano inmenso donde no hay rumbos, ni norte ni sur, ni arriba o abajo… sin dimensiones!

 Y ya tuve la coctelera mágica… los engranajes bien aceitados, empezaron a moverse con su peculiar rapidez… mi vida no era vida, mi ser, inexistente, invisible. El miedo nuevamente apretando sus fuertes cadenas contra mi pecho…. y aunque sin crisis de pánico por medio, la ansiedad se disparó por las nubes, de forma vertiginosa… como la subida de azúcar de un diabético, que falto de insulina, necesita inyectársela. La diferencia, es que si tuviera esa insulina, ni la reconocería, y si lo hiciese, no tendría medios para tomarla. Mi páncreas del alma ya estaba con su particular agonía! Y aquí, de nuevo amigos, mi gran aplauso para otra obra magistral de mi amiga Agorafobia…de nuevo engañado y torturado mientras soportaba sus incisivas risas clavándose a cuchillo! Lo hizo de nuevo!

         ¿Y me diréis, con toda razón, donde está ese positivismo que hablabas al principio, Alberto? ¿La enfermedad te afecta tanto a la cabeza que olvidas lo que dijiste y te pierdes de nuevo en experiencias sufrientes?

         Pues os digo, que en una cosa lleváis razón si es ese vuestro cuestionamiento… que de vez en cuando se me va el órgano interno del cráneo y me pierdo o disperso. Pero esta no es la ocasión!

         Os comentaba lo anterior porque además de ser cierto que días atrás todos esos sentimientos se acontecían… hoy de nuevo vi la misma fotografía, pero que un día tiempo atrás subí a esto del Facebook, y observé que el mensaje que yo mismo ofrecía era totalmente distinto! Y me hizo parar en seco todo ese engranaje malvado, todo esa negatividad, para volver de nuevo a ver la belleza con la cual hice la captura fotográfica! Y nació hoy en mí una sonrisa especial, que se unía a otras que el día me otorgó… pero sobre todo volví a sentir esa sonrisa en mi interior, como si latiera cual corazón impulsando esa esperanza por cada capilar de mis entrañas. Nuevamente me reconocí, como os comenté en una reflexión anterior! Me había olvidado…. pero volvía a sentir mi yo primigenio, el real, no el virtual decaído, impuesto con engaños por esta enfermedad odiosa. Pasaron mil imágenes de como yo soy realmente… y aunque fueron rápidas como una película al rebobinarse, quedaron sentidas! Y con eso me bastaba…. Quizá hoy no es signo de euforia como patología de la depresión. Hoy volví a vivirme… a beberme… a sentirme profunda y profusamente. Y fueron pocas las palabras que puse a pie de foto aquel día en Facebook, muchísimas menos que las que surgieron cuando me inspiró tristeza…. Un pequeño párrafo culminó mi estado alegre de hoy, con una alegría añadida… Agorafobia, aunque no es muy a menudo, hoy volví a derrotarte! Termino este relato dejándoos con lo que me voy a quedar esta noche rumiando y degustando. Ese pequeño párrafo que un día escribí, y que hoy me devolvió un pedacito de Vida. Hasta pronto, amigos. Mis mejores deseos y un cordial saludo.
Alberto

        

“Vivimos momentos convulsos, inciertos, donde todo se tambalea, las realidades nos encrudecen con su tosca bofetada... donde los caminos parecen desaparecer, donde no se avistan horizontes, donde el color da paso a extenuantes escalas de grises....!

 Pero los caminos siguen estando ubicados donde siempre, los colores no han desaparecido, los horizontes no están tan lejos... sólo hay que seguir.... caminando!”

viernes, 14 de junio de 2013

REFLEXIÓN 7



Hola a todos. Ya ha pasado un tiempo de mi último relato sobre esta enfermedad que nos ocupa. Realmente no sé cuánto, supongo que mirando la fecha de edición tendré la cuenta clara; pero da igual, mucho o poco, ha sido cuasi eternidad… y es que la última de mis confesiones me hizo mella, y he ido postergando la vuelta a la escritura. Otra peculiar secuela que nos da la Agorafobia, solemos ir postergando todo aquello que pueda infundir conflicto, o problemas, a cualquier cosa que nos pueda causar estrés! Y es que en casi todo, lo intentamos preveer, suponiéndonos con casi certeza (subjetiva) que eso o aquello nos producirá uno de esos temidos ataques de pánico o ansiedad, y así cual bola de nieve…. todo queda para última hora, y no todo llega a hacerse. Seguimos atados a los finos, pero fuertes hilos, que en nuestra mente sujeta “la maldita”, como marioneta circense que mece a su voluntad con maestrales movimientos de sus experenciadas manos.

Fue dura, bastante dura, y si así lo visteis al leerlo, o al menos captasteis dicha dureza. Os aseguro que guardé mil y un detalles. Que aunque no escritos no dejaron de voltear en mi mente cual sierra circular con sus peculiares dentadas! Y todo este tiempo, mucho o poco, he vuelto al común denominador de todos estos relatos vivenciales… la paradoja! Pues estaba deseando volver a escribir, a seguir contándoos mis experiencias cruentas y desenmarascadoras de esta Agorafobia maldita, a la vez que lo retardaba por la secuela interna que la rememoración de la última reflexión quedó marcada a fuego lento en mis entrañas, para mayor sufrimiento!

Qué lucha de fuerzas para coger el portátil y hacer lo que ahora hago, escribiros sin más penurias que las vividas… pero a la vez parecía que mi mano y el aparato eran como dos imanes con misma polaridad que se rechazaban mutuamente. Cuanta paradoja me rodea, cuanto dualismo de fuerzas y conceptos encontrados y chocados entre sí. Supongo que en la vieja Grecia sería alumno aventajado del señor Platón! Y también alguna clase de su maestro Sócrates escucharía, por lo del sentido moral del deber… porque debo contar, debo por ética solidaria, poner en sobreaviso y concienciar para que las estigmatizaciones vayan desapareciendo!

 Y así acabar con un cinismo primitivo que aún nos sustenta… qué progreso el nuestro, que aceptamos el matrimonio homosexual ---¡ya era hora! ---, sentimos y nos solidarizamos con los más débiles, etc… Y luego con nuestra típica doble moral, estigmatizamos a todo lo que no comprendemos, o no logramos de explicar. Es más fácil eso y parecer inteligentes porque se aparenta argumentación… (tradición, falsa moral,….) que quedar como tontos por nuestra primitiva idiotez. Pero me disperso, como tantas veces! Disculparme! Quizá la ansiedad, bueno no, es la ansiedad la que me lleva a hacer esto, porque compruebo que aún sigo tocado por la ultima narración de mis vivencias, y esta malvada amiga sabe bien aprovechar esos momentos! Vamos al tema!. Lo intentaré!

Hoy quería comentaros otra de las muchas patrañas que la Agorafobia y su prima hermana la Ansiedad, junto con su tía cercana, la Depresión, realizan para martirizarme más, si aún cabe! Lo peor, quitando lo ya contado, es la Consciencia! Sí, habéis escuchado bien!.... lo peor es la consciencia! Y es un arma que sin ser propiedad de ellas, sino supuéstamente un elemento nuestro, del intelecto, pero nuestro… se sirven de ella para aumentar el daño todo lo posible! Diréis, Alberto… que obsesión, como lo pintas todo, tan mal es eso? No exageras?... Pues no, quizá hasta me quede corto! Os aseguro que es una enfermedad muy sufriente, donde no hay morfinas que la calmen… algún ansiolítico, relajante fuerte que te queda como zombie… pero es momentáneo, la dichosa no desaparece! Y como os decía se aprovecha hasta de lo que tenemos en nuestro haber, lo que supuestamente nos hace posible enfrentarse a ella, lucharla, evitarla, salir de este túnel oscuro y siniestro que por mucho andar no se vislumbra luz alguna.

 Y en realidad, es así, si somos conscientes de que sufrimos este mal, podremos poner remedios, terapias, actuar de otras formas…. Sí, es cierto! Pero no vemos el otro lado de la navaja! Con todos mis respetos, sobre todo para poder explicarme, no encuentro otra forma, utilizaré una expresión que no me gusta mucho, pero no encuentro otra… y más sufriendo esto, repito, con todos mis respetos! Digamos que el loco por definición no sabe que es loco, que está loco, que tiene demencia… que ese mal que le avino, sus delirios o paranoias, no lo son tal para él! Ojalá personas que sufran esos males atrozes, encuentren cura, es mi mayor deseo. Pero como quería explicaros, la Agorafobia, con sus cajón de los mil miedos, cual caja de Pandora que abre a su gusto, se aprovecha de nuestra consciencia para dañarnos! Por qué? Porque somos consciente de que sufrimos, conscientes de que tenemos miedos irracionales, pero los tenemos  y los sentimos… somos conscientes de nuestros encierros carcelarios, de la venida súbita de la Ansiedad y la ascensión a los cielos neuronales de los ataques de pánico! Somos conscientes de nuestras derrotas, de nuestros lamentos ante ellas, de nuestras impotencias, de nuestras bajadas vertiginosas de autoestima y tristezas extremas. Conscientes de que en nuestra mente pululan mil ideas. Cómo atajar esto?  Tiro por el camino del medio? Dejo esta vida para otra mejor? Cómo te enfrento? Estoy enajenándome, volviéndome loco?

Conscientes de una desesperación y sufrimiento sin igual! Conscientes de en un momento no poder atajar el mal que nos produce por las mil cosas por las que debemos pasar, como si de un dolor extremo nocturno de muelas se tratara… que nada ni nadie lo calma… que nos produce más nerviosismo y por ende ms dolor! Que llegados a esos niveles del sufrir hasta casi prefiero un salvaje electro-sock que me deje atontado para siempre antes de seguir con esta enorme lápida, que me hunde más y más en el fango. Y soy consciente como el barro frio me va tragando, sabiendo que sobrepasará mi cuello para darme la más cruel de las muertes, la asfixia!

Con esto quiero mostraros que es, por lo menos para mí, una enfermedad tan difícil de apartar y quitar. Tan dolorosa! No sé si podéis imaginar lo que es el sufrimiento del alma, que es donde ataca. Es como si os sentís traicionados por alguien al que amáis profundamente, y ese dolor profundo no lo calma el llanto. Esto es igual, pero exponenciado y perdurando, lo que lo hace insufrible. Y para colmo, conscientes!

Pues este valor que me invita a contaros este mal, este ser consciente de lo que llega a causar y causa esta enfermedad, es el mismo que en multitud de ocasiones se vuelve en mi contra cual boomerang asestando su mejor golpe en toda la frente. Y es horrible estar continuamente en estado de vigilia, de ansiedad continua, de miedos latentes deseosos de salir y paralizarnos… y todo eso lo sabemos, y por eso mismo muchas veces no sabemos que hacer!

Nos aislamos, no queremos que nos vean así pero estamos deseosos de que alguien nos anime, nos mime, nos haga transmitir aunque sea con la conversación más trivial la paz que ansiamos y de la que estamos faltos. De saber que sufrimos por nuestras depresiones cambios de humor, de ánimo, súbitos todos ellos. De euforia a querer morirte. Y conscientes que los demás lo ven, lo sufren, lo padecen… y no queremos eso para ellos. Otro sufrir más para el cajón del archivador, el que está debajo del de los miedos, el cajón de los sufrimientos!

De algo estoy seguro y Consciente…. Es que de esto, solo, no se sale…. Sé que sin la ayuda de los especialistas y sobre todo de los cercanos, no sobrevivo a este cáncer del alma y de la mente. Porque aunque escucho mucho la misma frase: “tienes que querer tú, para salir de esto. Tienes que tener fuerza de voluntad….” Pues yo os digo ---parafraseando citas bíblicas en la forma--- que sin vuestra ayuda, vuestra fuerza de voluntad, sin vosotros, no salimos vivos de ésta! No os dais cuenta que en esta inmensa soledad, en esta gran cárcel autoconstruida sois nuestro único baluarte? Si no estáis, entonces es cuando descubriremos que la oscura soledad tiene aún más tonos de negro…. Que ya no habrá luces, ni sombras… estaremos a la deriva esperando que la deshidratación o la inanición del alma acabe con nosotros! No es quitarme responsabilidad y delegarla en los demás! No es eso… Es certeza consciente, que sin apoyo, nos caemos, y si no hay manos, no podremos levantaros por mucho que queramos… si las piernas están rotas no hay fuerza de voluntad alguna que nos haga poner en pie! No tenemos ninguna voz bíblica que nos diga “Alberto, levántate y anda”.

Tened en cuenta que sois hasta más importantes que nosotros mismos para poder superar esta enfermedad. Vuestra ayuda, apoyo, ánimo, comprensión… y del resto de los mortales lo mismo, no estigmatizarnos. Os repito, sois más importantes que nosotros mismos! Y en eso, también somos conscientes!

Un saludo!


Alberto.

martes, 28 de mayo de 2013

REFLEXIÓN 6



       El día de hoy es como otros tantos y tantos en los que me asaltan mil y una inquietudes, en el más estricto de los sentidos. Inquietud perturbante, acosadora, haciéndome estar en un continuo estado de vigilia, cual ciervo olfateando el aire por si huele a su depredador, que sabiendo intuitivamente, que está acechante, no  puede hacer nada por la impotencia incluso de saber que ese tigre escondido, es más sigiloso, rápido y sutil, y que por mucha atención que tenga… lo más seguro, y por mucho correr, caigas sus fauces!

        He de reconocer que me hoy, como tantos días, me siento débil, muy débil… cansado, hastiado, harto, con una sensación de perpetua carga pesada que me aplasta y me hunde, hasta el punto de darme por rendido…. Mi mente y mis labios, sólo saben decir: “no puedo más…”

        Os hablo, permitiéndome el recurso literario de personificación, de la gran Compañera inseparable de la Agorafobia. Su antecesora, la que prepara con cuidado su camino y lo allana para mayor facilidad de ésta. Vil compañera con la que comparte sus mismos fines y planes…que actúan en perfecta simbiosis para acometer sus embestidas y sus siniestras estrategias. Os hablo de la Ansiedad, la que me trajo a donde estoy, la que me condujo hábilmente y sin percibir cómo de forma tan sutil lo hacía, a estos lares que hoy y desde tiempo atravieso.

        Con ella empezó todo, y con ella, acabará todo….desterrándola o sucumbiendo ante sus espinados brazos para un final de finales. Y aunque comparten destino ambas, Agorafobia y Ansiedad, para socavar el alma y el interior, de mi vida, de apagarme, de sustraerme hasta la última gota de energía… Son bastante diferente, aunque la primera no puede vivir por si sola sin la segunda, la más malvada de las dos, porque es la más hiriente y doliente, la que realmente hace el trabajo sucio… Y es que hay dos diferencias fundamentales entre ellas. Mientras la Agorafobia sonríe con tu dolor al crearte mil y un miedos, al rodearte con sus planes, para atraparte en tu casa y quedar preso y a sus pies cual sirviente; la Ansiedad se apodera de ti, literalmente, se incrusta en tu interior, en tus entrañas, en tu mente y en tu corazón…. Y ahí, instalada, empieza a devorarte internamente cual larva salida de su huevo, puesto por la picadura de un parásito desconocido, al menos para mí.

        Es por ello, que nuevamente me siento débil, cuasi derrotado, con una merma que no sé si algún día podré recuperar o ya quedó perdida para los restos. Y es que es muy difícil vivir con esto, porque mientras que la Agorafobia tiene sus momentos, te deja sus treguas, para que te confíes, pero tregua al fin y al cabo, la Ansiedad no es de esas… No me deja ni un solo instante del dia, de los meses, de estos años… Es perenne. ¿Os imagináis un dolor continuo, eterno, sin parar, sin descansos, apretando tu pecho, axfisiándote por veces, sufriendo de forma secuencial cual bucle cerrado? Algo insoportable, que a veces ni los ansiolíticos hacen el efecto requerido, quedando resquicios para seguir atormentándote… Malvada por derecho y reputación, no puedo negársela…. Podéis imaginaros día a día esa presión en el pecho, ese estado continuo de vigilia, ese sufrir y sufrir, esa tristeza que llega de repente sin avisar y sin llamarla, funesta. De que el llorar ya ni te calma ni te desahoga ni un ápice. De que el sentimiento de soledad se torna en impasible y devastador, profundo como nunca lo has vivido.

De que la impotencia es tu segundo nombre, bueno no, el primer nombre, el verdadero ya te fue arrebatado. Que las rutinas, principalmente las caseras, ya que no existen otras, también se vuelven en tu contra como agujas que se clavan en los pies a cada paso que voy dando. Que sientes, seguramente sin fundamentos, pero queda sentido, que ya no importas a nadie, o que ya ni siquiera importa que importes! Que tu mente, con tal carga, en los momentos de flaqueza, que son más que los de fortaleza, se llene de los peores pensamientos, de los más siniestros, de sobrepasar de una vez por todas esas líneas rojas que os comentaba en tiempo y acabar con todo de una vez. ¿Os imagináis tal desdicha, que buscas mantener ocupada tu mente con cualquier cosa, rozando la obsesión, para que al menos me crea, engañándome o no, que mi vida tiene aunque sea una mínima pizca de sentido? Y a eso le unes la magistral mano en la partida que la Agorafobia hace llenándote de miedos y más miedos, irracionales, racionalmente sabes que son irracionales, pero aun así se apoderan de ti sin poder tener una pequeña oportunidad de hacerles frente! ¿Qué coctelera, no? Y aquí viene otra de las grandes mentiras: La Ansiedad no se llama verdaderamente así. Su nombre real es Tortura.

        Y ahora, con todo esto, exponenciado, porque mis palabras no hacen justicia a lo que realmente siento… que es de mucho mayor grado, y me falta capacidad de expresión, o mi embotamiento, no me permiten mejor explicación.

        ¿Sabéis cual es el mayor dolor y el mayor robo que la Ansiedad me hace? Pues es la falta de Paz, de sentir un instante sosiego, descanso, aunque sea sólo día, pidiéndole cual reo en sus últimas voluntades… Paz… paz…. Paz… pero nunca llega. Y ese es de todos, el mayor sufrimiento e impotencia de los ya enumerados…. El anhelo constante, la añoranza melancólica cual fado, de buscar y obtener por un momento esa deseada paz. Os puedo asegurar que no hay mayor crueldad, y vivirla una y otra vez, día tras día… con un único denominador común: dolor y sufrimiento. Azufre y fuego. Infierno viviente, y no bajo tierra!

        ¿Qué merece la pena? Para qué seguir caminando si no existe rumbo, ni meta, ni opciones… ni horizontes claros. ¡Para qué remar contra fuertes corrientes si al final no va haber nada! Sólo quiero descansar, no sentir más, quizá la muerte es la única que puede darme paz… Pocos me recordarán…. Y los recuerdos pasan fugaces… por qué hacer sufrir y compartir sufrimientos a quienes pasaron ya los suyos… Un solo sufrimiento y que vivan sus vidas! Por qué no un revuelto de pastillas como primer plato (no me gusta el dolor, bastante llevo ya) para obtener el postre deseado… quedarme lentamente dormido, con mis perros, a mi lado, mientras digo adiós entre lágrimas a la espera que el menú haga su efecto y la Paz me visite de una vez por todas!!!

         ¿Os imagináis? Pues ya lo hice, en dos ocasiones, e inepto de mi, iniciado en estos menesteres del suicidio, nunca di con las dosis o tuve que hacer otras mezclas, no sé… Pero lo hice… Y que sensación más extraña tuve en el segundo intento, cuando creí de veras que hacia efecto ,sudores fríos, temblores en los miembros, y Morfeo dándome todo su sueño; y despertar al día siguiente extrañado de abrir los ojos y ver a mi pareja despertándome… Confusión es lo que inundó mi mente… esto no debía de ser así… no…. no era lo que quería, en qué fallé… me preguntaba internamente mientras, metafóricamente hablando, veía a lo lejos a estas dos primas Ansiedad y Agorafobia, como se reían complacientes, diciéndose entre ellas lo estúpido que yo era, que de sus fauces no escapaba. Y os puedo también asegurar que en ningún momento quise llamar la atención, me siento lo suficiente maduro para eso. Algunos pensaron eso… no lo reprocho, supongo que es más fácil de asimilar, pero lamentablemente, en aquel brote de locura, era mi intención pensada y queriéndola llevar a efecto.

        Y la maquinaria se puso en marcha… a urgencias cuando cualquier pensamiento autolítico asomara aunque fuera un resquicio. Control absoluto de medicación… no sé ni donde hay una aspirina… cambio de dicha medicación por parte del psiquiatra…. Y después de un par de meses (pierdo la cuenta) mejoré, pero aquí estoy de nuevo con atisbos, o como formas no claras moviéndose tras un velo espeso, intentándose de nuevo incrustarse esos pensamientos, para cruzar una línea, que ya crucé, y por mi honor y por lo que mas queráis, nunca en mi vida, por principios, creencias y moral, crei que iba a cruzar. Eso era un auténtico axioma irrefutable. Nunca haría algo así. Pues descubrí que de axioma nada… crucé, y avergonzado os lo digo, y con gran tristeza. Tristeza que vuelve a aparecer con mas asiduidad. Otro temor para juntar en mi cajón de los miedos.

        Y diréis, y con razón, dónde está ese Alberto que en anteriores ocasiones nos hablaba de esto con otra fuerza, retando, queriendo desenmascarar y diciendo que no va a cejar en su empeño. Nos mentía, qué pasa, que ocurre, que son estas incongruencias?

        Pues amigos, nunca quise ser incongruente, ni mentiros, no lo hago, ni daros falsas esperanzas… lo escrito, escrito está… y con razón y como lo pienso o pensaba. Diréis que si además soy bipolar o algo así… os puedo asegurar que no… dejadme con mi tres en uno, no quiero más en la asociación. Ya es bastante con la Ansiedad, la depresión y la Agorafobia.

        Pero, esto, una vez más, es la paradoja de esta cruel enfermedad. Ya os dije que nos hace confiantes para luego darnos con más fuerza. Ésta es una de esas!

        Bueno, ya tuve el atrevimiento de contaros un episodio de los más duros de los de esta enfermedad y de los de mi vida. Lo he explicado como he podido, con la intensidad que más se acerca, pero entenderéis que explicarlo con más detalle sería muy largo.

        Y por desgracia, sólo hay dos opciones, ninguna más existe….
Vencer o ser vencido!!!! Las fichas siguen sobre el tablero!

Un afectuoso saludo.


Alberto.

viernes, 24 de mayo de 2013

REFLEXIÓN 5



De nuevo estoy ante esta hoja en blanco virtual… De nuevo, para mostraros mis emociones, mis reflexiones, el cómo vivir acompañado por un monstruo llamado Agorafobia. De nuevo, será una reflexión más “light” pero no por ello menos cierta o intensa… Continuo reservando mis peores momentos, mis cruciales vivencias, mis historias que a posteriori me producen vergüenza, de lo que te hace llegar hacer la insoportable carga que la vecina intima de la Agorafobia, la Ansiedad, como losa gigante de hormigón aprisiona tu pecho y tu mente… y de ahí a la desesperación más irracional, hay una línea muy delgada.

        Siempre os pido disculpas por lo mismo, espero podáis entenderme, enfrentarse nuevamente de aquello que no quiero rememorar por el dolor que me causó mis propias actuaciones contra mi mismo, la llegada demencial de ideas extrañas incrustándose en mi mente como implantación perfecta, y sutilmente malvada. Aquello, que por falta de valor, tristeza, de no reconocerme a mi mismo, de haber perdido mi identidad más absoluta… es difícil de asimilar… Pero de momento ganan las fuerzas del miedo y la cobardía. Pero como siempre os digo… os contaré esos peores momentos de mi vida, por mucho dolor que me traiga, pero debo de hacerlo, por mí, y por si en alguna medida os puede ayudar para reconocer ciertos síntomas y no lleguéis a extremos que yo nunca creí que podría llegar. Es una promesa…. Y os puedo asegurar que será, a mi pesar, un capítulo de esta historia apasionante, por los sucesos en sí, pero aún más desgarrador y axfisiante!

        Pues bien… dicho esto, hoy os puedo decir como esta enfermedad me hace sentir, de esas tantas paradojas, que ya os comenté, llenan mi vida.

        Lo que mejor consigue esta compañera parásita, es aparte de llenarnos de miedos irracionales, es la inseguridad y la incomprensión, e incluso una soledad tan absoluta, que por mucha gente amiga que nos rodee, sigue igual de aplastante. Nos hace súper-sensibles ( y los que ya éramos sensibles de per sé, imaginaros), baja nuestra autoestima no hasta el suelo, sino hasta 10 kms debajo de él. Nadie llega a entendernos en su plenitud y justa medida lo que esto. No se puede echar en cara… pero esa incomprensión de la vivencia que sufrimos, nos lleva muchas veces a que esa inseguridad se intensifique y se perpetúe. Los de nuestro alrededor, con sus mejores intenciones, con sus mejores deseos, pueden atisbar mil cosas, pero muchas veces por ese afán de ayuda, nos obligan inconscientemente a realizar tareas o salidas, que en realidad al final, puede llegar a empeorar y retrotraernos más, y volver andar los pasos desandados.

        No los culpo, por Dios, bastante aguantan. Nuestros cambios de humor, de cómo amaneceremos, de cómo nos tomaremos cualquier idea propuesta… de, en definitiva, sentirse perdidos e impotentes. Nueva paradoja. Sienten lo mismo, en menor grado, ya que nosotros lo magnificamos, pero son los mismos sentimientos los que nos inundan. Sanos y enfermos, compartiendo lo mismo!
        Pero lo peor de todo, aparte de miedos y ansiedades excesivas y  extremas, que no son baladí; es la Impotencia. El sentir que no puedes hacer nada, por mucho que te digan que si puedes, por mucho que por momentos te auto-convences de que sí puedes… al final, somos apresurados…. esta lápida pesada nos puede tanto que deseamos quitárnosla de encima lo antes posible… Y aquí, esta Maestra del Engaño, vuelve a aventajarnos! Nos deja que corramos, nos deja falsas esperanzas… “Vaya, he salido al jardín y me sentí bien, también crucé un calle que nunca lo hice, y me sentí bien…. Puedo con esto… mañana nos vamos de compras a la ciudad, con todo el gentío y grandes almacenes, pues ya lo voy dominando… tengo que dar un paso mas grande!”. Y zas… en medio de cualquier calle o esperando la cola de la caja… empezamos a mirar hacia todos lados, la inseguridad va creciendo y creciendo. El corazón comienza un baile no deseado con fuerte ritmo y potencia, la mente empieza a ponerse obtusa… la gran vecina amiga, la Ansiedad, empieza a dominarnos absolutamente, las piernas y brazos no responden como deberían… Queremos que no se nos vea así por la persona o personas que nos acompañan, pero ese intento de que la presa no se derrumbe… nos lleva como único camino a que dicha presa se desborde. Las palabras no quieren salir, tartamudeos, pienso en decir algo, pero esa expresión pensada es dificultosa al verbalizar… los músculos engarrotados, la cara desencajada por el miedo…. La crisis de Pánico ya está en su apogeo! La mente única y exclusivamente solo piensa en una cosa, y da igual la dificultad de movimiento, de expresión, de ansiedad…. Sólo piensa en irse a casa… al lugar seguro, al refugio paradójico, porque realmente es nuestra cárcel.

        Tienes la sensación de que todos te miran… o quizá la sensación es real, me miran porque han visto mi cara desencajada y pavorosa cual personaje siniestro de Edgar Alan Poe! Vamos a peor, todo crece más y más, de forma vertiginosa, con una aceleración de microsegundos, y tu interior ya no pide, sino grita: “quiero estar en casa”.

        Todos se dan cuenta, te ayudan, te tomas la pastilla ansiolítica de rigor, guardada en ese típico pastillero de anciano, que se ha vuelto inseparable, y del cual nunca te olvidas si tienes que salir. Vuelta a casa, las respiraciones fuertes y rápidas las intentas controlar. Y aunque eres consciente de que vuelves a casa, hasta que no estás en ella, no se normaliza dicha respiración y ansiedad.

        Ya estoy en casa, por fin, me digo. Pero al final, te sientes culpable por todo (otra acciona magistral que consigue instalar en nuestras neuronas nuestra amiga Ágora… lleva tanto tiempo, que ya hasta la tuteo y la llamo de forma acortada. Parece que hay confianza. Maldita confianza). Culpable por haber sucumbido, por querer correr, cuando los médicos están hartos de decirte que es una enfermedad lenta y que hay que ir lento, y yo ignorante y mejor sabedor que cualquier psiquiatra, desoí para caer al final en la trampa. Ahora tardaré en salir, no se cuánto tiempo, un mes, dos semanas? La última vez fueron cinco meses!

        Sentirnos culpables porque fastidiamos el día al otro, al que queremos, al que con resignación, accede a minimizarlo, aunque en su cara vea la misma decepción que nosotros sentimos por no lograrlo. Y es peor, porque los demás ven los pasos y también nos apresuran, pensando que es lo mejor para nosotros, y nos dejamos convencer…. No sabemos decir que no. (No tenemos autoestima). Además si lo dicen en quienes confiamos…. Será así. Maldita Agorafobia, nunca vi mejor estratega!

        Y la impotencia vuelve… “de esto no salgo por mucho que lo intente… ya ves, a volver al principio… empezar de nuevo con la carga… uff… no puedo más…” Y lo que iba a ser un gran paso y victoria para nosotros, se torna en más miedo, más inseguridad, más impotencia, más tristeza, más miradas perdidas, más depresión… en los días sucesivos, hasta que puedas volver a alzar el ánimo!

        Y si nos sentimos incomprendidos por los que junto a nosotros viven y sufren esta enfermedad…. Imaginaros con los que la ignoran, la desprecian, e incluso la tachan de falsa o invención.

        Es duro oír, sobre todo desde la más absoluta ignorancia expresa, ignorancia que ni siquiera pretende cultivarse o informarse realmente; que somos una pandilla de vagos, medio locos, zumbados, invenciones…. “Trabajad, que es lo que tenéis que hacer…” y un largo etcétera de frases peyorativas e hirientes.

        No podéis imaginar el poder trabajar… no paré en 15años, relación con la gente, sentirme realizado, pleno, autosuficiente… ver el sol, pasear, planear, hacer….. qué equivocados estáis porque sólo entendéis como enfermedad una pierna escayolada, un cáncer de pecho (que lo es, y no lo estoy comparando), un ataque al corazón que no se advierte…. No entendéis que no todo es físico? Que en multitud de ocasiones, la enfermedad mental (no locos) es más dura y complicada de vivir, de sufrir y de curar que algunas físicas? Sabéis lo triste que es, que el umbral de tu casa sea el mejor más efectivo carcelero? Que la vista al horizonte más cercana es la que te da la ventana de tu cocina con sus respectivas rejas? (malvada ironía es eso) No sabéis que la enfermedad del alma, que el dolor interno que no calma una morfina…. es auténtico y devastador? No me cambio por ninguno de ustedes, porque como decía una amiga, no le deseo esto a nadie. Pero tened por seguro que añoro, con envidia sana, vuestras vidas, por pobres que penséis que pueden ser!

        Por favor, intentad empatizar, igual que lo hacéis y hacemos con alguien que pierde su trabajo o su casa, momentos horrorosos aquellos! Pero porque no llevemos un brazo escayolado, no quiere decir que no estemos enfermos. Las heridas del alma, existen, la malvivida alma, el irracional miedo a todo, la ansiedad excesiva que por momentos te lleva a creer que vas a enloquecer, el sentir que tu vida (muchas veces ni sentida como tal vida) se va yendo y sentir que es desperdiciada y que te ves impotente para solucionarlo…. Eso también existe…. Es muy Sufriente… Es muy Amarga… Es muy Dolorosa… Es muy Traicionera… Es parte la VidaEs…. Mil cosas que no podéis imaginar… Y todo eso tiene un nombre: Agorafobia!

        Hasta la próxima reflexión, amigos. Saludos.

        Alberto.


martes, 21 de mayo de 2013

REFLEXIÓN 4





       Nuevamente me presento antes vosotros, lectores, para desnudar un poco más mi alma, mi interior, mis avatares en la continua lucha contra esto que nos ataca de forma constante y que por mucho tiempo que pase, nunca nos acostumbramos, o al menos yo no me acostumbro, a llevar la pesada presión que de manera maliciosa la agorafobia ejerce complaciente, viéndose exitosa por sentirse invulnerable. Parásito invisible, escurridizo y traicionero, que trasmuta como virus gripal para dificultar la cura y su tratamiento. A veces, metafóricamente, parece de disponer de inteligencia propia, superior a la nuestra… siempre por delante, siempre acechante, incluso como buen jugador de ajedrez, previsor, haciéndote creer que tu jugada es buena, y a la siguiente te tiene en jaque.

       Cuántos males me has causado, maldita! Cuántas desventuras me has hecho y continuas haciéndome vivir! Que incluso dando el paso valiente de contar quién eres, de cómo eres, de tus sucias maneras de obrar…. Aún así, lleno de valor, aun continuo retrasando el manifestar a todos los que lean estas líneas, hasta los puntos que me has hecho llegar, incapaz y retardando el día para contar el doliente hecho que hizo capaz tu llegada. Aún, retardo el narrar las mas oscuras actuaciones en mi propia contra que me has llevado a realizar, cuando me golpeaste más duro y fuerte, cual maza pesada en mi cabeza asestada con todas tus fuerzas, creida que ya era mi fin y salías victoriosa…. Casi lo consigues, aberrante hija de…. Pero aquí estoy… aquí sigo… Y aunque el dolor de rememorar tales vivencias te sirven de provecho en tus planes más audaces… que te quede claro, que aunque duela, los contaré… todos deben saber lo capaz que eres, del mal que puedes causar… la desesperación a la que puedes llevar a una persona, para que incluso roce el reino de Hades. De que me hagas andar por el filo de afilado cuchillo por si no quiero precipitarme por los hondos abismos de la muerte! Quizá hoy no será… no soy estúpido, aún mantienes tus hilos, aunque menos tensos, para tirar de ellos y tratarme cual marioneta, volteándose sin sentido pareciendo loca. Todavía tienes tus cartas y tus ases de los miedos, del dolor, incluso de la vergüenza que me causas por haberme hecho pasar cosas inpensables.     Pero lo contaré tarde o temprano, dalo por seguro, porque estoy decidido a desenmascararte, para que todos vean cómo eres y puedan luchar contra ti… Ahora soy yo, el que con ventaja te digo que aproveches el día de hoy, porque no será… pero mañana SÏ… ¡Ahora soy yo, buen aprendiz de tus artes quien te infunde miedo paralizante, porque aunque me cueste dolor y lágrimas, todos sabrán donde te escondes y cómo de escurridiza y mentirosa eres, y nadie más caerá en tus trampas!


Me has hecho sentir quien no era, por haberme hecho creer que ya no era… por jugar con mi mente, mi dolor, mi alma, mi falta de fuerzas y vigor, mi debilidad mental y física, casi haciéndome enloquecer por no entender nada de lo que me ocurría.



       Uff… amigos, cuesta tanto encararse, pero así es esto… no queda más remedio que dejar de ser civilizados con esta enfermedad, y denotar con todas nuestras fuerzas, más que nunca, el sentido de supervivencia, porque si no, estaremos perdidos… Hará con nosotros lo que le plazca… nos dejará incluso tempos apaciguados para que nos confiemos, y luego asestarnos su puñalada más traicionera, en su divertido juego diabólico!

       Quizá notéis mis palabras llenas de rabia! He de deciros que sí, que así es. Están plagadas de rabia, inmensa rabia! ¿Sabíais que en el plano emocional la rabia es la manifestación ante la injusticia, ante lo que en derecho y propiedad no es justo de ninguna de las maneras? Todas las enfermedades son injustas, algunas mas que otras, no hay que compararlas, no podemos caer en ese absurdo… Pero esta, la Agorafobia, es de las más injustas y crueles… Porque no sabemos dónde localizarla y extirparla… porque aprovecha recovecos mentales inaccesibles para nosotros mismos donde esconderse y esperar latentemente para salir en el momento más débil que tengamos. Porque no siempre el tratamiento médico es el apropiado, y a probar otro, y luego otro, porque el anterior te debilitaba en otras cosas…. Espiral ésta también debilitante y demoledora porque hace alimentarse más la agorafobia, por sentirnos perdidos y decaídos ante lo que imaginamos que no tiene solución… no se da con la receta exacta… no es un antibiótico y punto… y esta espiral es demasiada cansina, con mil efectos secundarios, donde sólo hay dos beneficiarias: las farmacéuticas y la propia agorafobia! Irónico, jejeje…eso te lo debo a ti, y ahora lo tengo en mi provecho. Intentaré no dar pábulo a tus ataques,  a no dejar confundir mi mente con tus escaramuzas. No declaré guerras, pero voy a defenderme!

       Y te doy una ventaja, que un estratega no haría… pero yo sí! No pienses que ahí va el incauto con todas sus fuerzas, que  conseguirá poco, y luego me rematarás en la debilidad. No iré a por ti cual toro de Miura, pero iré!

       Y espero lógicamente curarme de tu mal, de las fuertes ansiedades y miedos de una vez por todas, consciente que alguna secuela que otra quedará… podré vivir con ello! Pero si al final sales vencedora por cualquier razón, habrá una cosa que perdurará en el tiempo y a lo que no puedes hacer frente ni parar... Son estas palabras escritas, describiéndote y desenmascarándote… Y así otros tengan más ventajas hacia a ti, y no tenga ese periodo de gran confusión de no saber lo que les pasa, momento que siempre aprovechas para debilitarnos más!

       Estas palabras quedarán, serán leídas, y aunque sea una persona la beneficiada de ella, tu quedarás tocada!

       Este es mi terreno, aquí no puedes. Jaque!